martes, 15 de noviembre de 2011

CUIDADOS DE ENFERMERÍA PARA UN PACIENTE CON ALZHEIMER


Cuando vayamos a cuidar a un enfermo de Alzheimer, hay que tener en cuenta los consejos siguientes:


A) Conservar la calma, de lo contrario le transmitiremos nuestro nerviosismo.


B) No intervenir sistemáticamente en su manera de vivir.


C) Dejarle tiempo para que realice lo que le hemos pedido hacer.


D) Encontrarle actividades sustitutorias.


E) Organizar su vida de forma rutinaria.


Cuidados en la Fase I


Memoria:


Cuando oculta sus olvidos :


- No intente razonarle.


- Recurra a ejercicios de memoria.


¿Qué se pretende con esta terapéutica?


- Buscar otras áreas cerebrales que no estén deterioradas por la enfermedad.


- Favorecer el interés del enfermo por las cosas.


- Contribuir a mantener los procesos de percepción, atención, aprendizaje, observación, etc.


Tipos de ejercicios:


- Leer revista o periódico, 5 líneas, dos veces seguidas e instarle a que resuma por escrito o de palabra lo que ha leído.


- Hacer puzzles simples de organizar.


- Escuchar canciones que él o ella conozca.


- Intentar dibujar de memoria los muebles de una habitación conocida.


- Recordarle sistemáticamente donde están los objetos que se utilizan varias veces al día: libro, bolso, gafas, ropa, etc.; poniéndolos siempre en el mismo sitio


Nombre de personas:


Ayudarle a recordarlos valiéndose de fotografías de su familia, de amistades, compañeros de trabajo; ya que su memoria visual puede tenerla conservada.


Cuidados en la Fase II


En esta fase y con respecto a la Memoria existen una serie de ejercicios que también son aplicables durante la Fase I .


Debemos recordarles, con frecuencia, el día en el que se encuentra (de la semana y del mes). Para ello es aconsejable poner en la casa y a su vista: calendarios, así como relojes. Aprovechando cualquier conversación, es conveniente decirles si es por la mañana, tarde o noche. De este modo le ayudamos a orientarse en el tiempo.


Cuando deambule por la casa, ya en esta fase con ayuda, váyale diciendo: vamos a la cocina. Vamos al salón, vamos al cuarto de baño, vamos al dormitorio. Así le ayudamos a orientarse respecto al espacio.


Cuando decidamos acostarle, debemos recordarle que es de noche y que hay que dormir. Hacer que orine antes de acostarse, así evitamos que lo haga en la cama. Podemos inducirle al sueño, intentando sofronizarle, repitiéndole: está muy cansado, le pesan mucho los párpados, le pesan mucho los brazos, etc.


Se pueden combinar una serie de ejercicios de memoria y de motilidad. La finalidad de éstos es desarrollar la memoria al aprender y recordar una información durante un período de tiempo.


Ejemplos:


1) Ejercicio de memoria:


A) Recuerde el número 33.


B) Recuerde el refrán: A quien madruga Dios le ayuda.


2) Ejercicio de motilidad:


A) Inspirar-espirar.


B) Levantarse-sentarse.


C) Palmada por encima de la cabeza.


D) Levantar alternativamente los pies.


E) Tocar las puntas de los dedos delante de los ojos,


Cada uno de estos movimientos deben repetirlo al menos cinco veces.


3) Le preguntamos: ¿Qué número le he dicho al principio que recuerde?, ¿Qué refrán le he dicho que debe recordar?.


En cuanto a sus gestos y movimientos en esta fase (remítanse al cuadro sinóptico de las fases), es necesario que le acompañemos en su deambulación para evitar sus caídas y ayudarle por si pierde el equilibrio; pudiéndose también ayudar él mismo con un andador.


Como puede perderse en trayectos habituales es conveniente que le pongamos un identificador, bien en una pulsera, un colgante o cadena y para que no pueda sentirse ofendido, lo haremos de modo que parezca un regalo por algún motivo especial.


Cuidados en la Fase III


En relación con su comportamiento: cuando llora, grita, se agita, debemos mostrarnos siempre ante él con una gran tranquilidad y procurar darle cariño y palabras afectuosas.


En este período de la enfermedad tiene sus memorias recientes y remotas abolidas. Su lenguaje se transforma en un simple balbuceo, no controla sus gestos; comienza a tener dificultad para tragar por lo que suele atragantarse hasta con su propia saliva.


Tiene dificultad para controlar sus esfínteres. En esta fase suele instaurarse la alimentación mediante sonda.


Sus actividades cotidianas desaparecen totalmente. Suele estar ya encamado.


Los cuidados de enfermería van encaminados a subsanar todos aquellos problemas que conllevan la inmovilidad del enfermo, la incontinencia urinaria, los fecalomas, las úlceras por decúbito y los problemas respiratorios.


Alimentación :


Con la alimentación se consigue fundamentalmente disminuir la degradación.


Es aconsejable una dieta rica en proteínas y pobre en grasas animales.


Si todavía es capaz de comer por sí solo, dejarle elegir pero sin abusar, ya que el enfermo de Alzheimer es capaz de volver a comer dos veces sin sentirse saciado. En caso de que os ocurra esto, bien porque coma él antes, o bien porque ha terminado de comer antes que los demás, le engañáis sacándole un plato con pastas o galletitas variadas. Para vosotros le habréis dado el postre, sin embargo el está comiendo.


Incontinencia urinaria:


El enfermo de Alzheimer al no controlar sus esfínteres, se orina y por ello es preciso dotarle de pañales y así evitar que se moje.


Estos pañales deben ser cambiados con frecuencia para evitar que se produzcan infecciones urinarias.


Debemos también observar, al quitarle el pañal, el olor y el color de la orina. Si el color fuera oscuro y el olor fuerte, nos debe hacer sospechar que el paciente tiene una infección urinaria. En estos casos debemos consultar con el Geriatra que le atienda. Aparte, le tomaremos la temperatura ya que la aparición de fiebre, es un signo importante a tener en cuenta en el diagnóstico de una infección urinaria.


Fecalomas:


Hay un signo importante a tener en cuenta en la instauracción de un fecaloma, y es que el paciente expulsa por el recto un contenido líquido que, equívocamente, nos hace pensar en una diarrea. Antes de decidir por nosotros mismos, debemos consultar con el médico.


Ante esta situación debemos llevar a la práctica la extracción del mismo mediante la aplicación de un enema de limpieza. Se aconseja para esta situación se prepare con los siguientes ingredientes: agua, bicarbonato y micralax (2 envases).


Todo esto se debe hacer con el enfermo encamado y colocándole una cuña debajo para la recogida de heces.


Úlceras por decúbito:


Estas lesiones podemos prevenirlas con los siguientes cuidados:


a) Tener una buena hidratación, procurando darle una ingesta de líquidos aproximada de 2 litros.


b) Aplicación de baño diario, encamado, con jabón neutro. Darle crema hidratante y masajes circulares.


c) Tener una buena alimentación, que aporte proteínas.


En el caso de que se hayan producido, deben curarse de la siguiente manera :


a) Lavar la escara con jabón neutro (lagarto).


b) Aclarar con suero salino (fisiológico)


c) Si hay bordes necrosados, se deben cortar.


d) Existen en la actualidad unos apósitos coloides, de diversos tamaños y formas que se colocan sobre la herida y contribuyen a su cicatrización.


e) Cuando la escara es pequeña y superficial se puede poner en su interior una pequeña cantidad de jabón neutro y en muchas ocasiones esto solo es suficiente para su cicatrización.


Fisioterapia respiratoria :


Hemos hablado anteriormente de la retención de secreciones pulmonares o de vías altas, frecuentes en un enfermo encamado.


Estas secreciones se retienen debido a la inmovilidad y a que el enfermo de Alzheimer se olvida de toser. Por más que intentemos darle la orden de toser, él no nos responderá positivamente, por lo que tendremos que ayudarle aplicándole fisioterapia respiratoria.


¿Cómo hacerla?:


a) Colocarle en posición de decúbito lateral (derecho y después izquierdo)


b) Con las palmas de las manos hacia abajo y en posición hueca, darle golpes acompasados en la espalda durante un período de 10 minutos por cada lado.


c) Es conveniente ayudarnos al hacerlo con alcohol simple o alcanforado.


d) Se repite la opción b) por delante.


Con esta técnica conseguiremos movilizar las secreciones y favorecer que el enfermo tosa y así arranque las secreciones.


En ocasiones deberemos ayudarnos de un aspirador de secreciones eléctrico. El enfermo al no beber líquidos y por consiguiente no hidratar la garganta, las secreciones altas son más densas y puede tener dificultad para tragarlas. Como comentamos en un apartado anterior, tiene dificultad para tragar y corre el peligro de atragantarse con su propia saliva.



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